La Science mira al sur

9 junio 2010

Alberto Kornblihtt, profesor e investigador la Facultad, fue designado miembro del Board of Reviewing Editors de Science, la prestigiosa publicación de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.  A continuación, les presentamos una entrevista que le realizara Gabriel Stekolschik para la publicación el Cable.

Paradójicamente, ninguno de sus más de 80 trabajos científicos fue publicado en la revista Science. Pero, tal vez porque su extensa labor científica ya atesora galardones importantes, como la Beca Guggenheim, el Premio Konex de Platino, la Beca Antorchas y – recientemente- la Medalla del Bicentenario, Alberto Kornblihtt muestra cierta renuencia a tomar su flamante nombramiento en el Board of Reviewing Editors de la revista Science como un reconocimiento. Prefiere considerarlo como un nuevo trabajo que, acepta, “no se lo ofrecen a cualquiera”.

En cualquier caso, enseña con evidente alegría la carta de invitación a integrar el Board, que está firmada por el propio Bruce Alberts, editor en jefe de la publicación.

– Entre otras tareas, pertenecer al Board of Reviewing Editors (BRE) de Science, una revista que apenas acepta el 8% de los trabajos que le llegan, requiere opinar acerca de qué artículos pueden ir a evaluación y cuáles no. ¿Cómo es el procedimiento?

– Ellos te mandan más o menos un promedio de cuatro a cinco artículos por semana. Vos ingresás a la Web, accedés al artículo, y tenés que hacer cuatro tareas. La primera, es ponerle al artículo una calificación de 0 a 10. Cero es si vos no podés opinar, ya sea por un conflicto de interés o porque el tema está muy lejos de tu experiencia; y, de 1 a 10, se supone que es la calidad o la importancia que vos le darías a ese artículo para ser publicado en Science. La segunda tarea es calificarte a vos mismo de 1 a 5 acerca de cuál es tu experiencia en el tema, o sea, con qué grado de certidumbre decís lo que estás diciendo. La tercera es escribir un párrafo muy breve en el cual hacés tu apreciación sobre el trabajo, y la cuarta es sugerir referees para el caso de que los editores en jefe decidan mandarlo a referato. Después que hacés eso, ya no tenés más injerencia en el artículo. El artículo va a los referees y, después, a alguno de los editores profesionales. No vuelve al Board de científicos.

– ¿Qué tipos de conflicto de interés imagina que se le pueden presentar?

– Por ejemplo, que el evaluado sea una persona muy allegada a mí científicamente, o que haya una amistad. No me imagino que suceda que justo el trabajo que recibo sea de alguien que esté haciendo exactamente lo mismo que estoy haciendo yo. Pero si eso ocurriera, o si hubiera una superposición muy grande, habría un conflicto de interés, y depende de la honestidad de cada uno tomarlo como tal y excusarse. Pero es muy poco probable que hoy en día exista una superposición total de dos grupos de investigación.

– Pero puede haber superposiciones parciales…

– Puede haber superposiciones parciales y habría un conflicto de interés si el trabajo tuviera que ver con lo que vos hacés y llegara a una conclusión que a vos no te gusta porque contradice lo que vos hiciste, en cuyo caso ahí sí hay un conflicto de interés muy grande, porque ese trabajo tiene que ser evaluado y tiene que ser valorado, porque quizás tenga razón el otro y el que está equivocado es uno.

– ¿Cómo se maneja esa situación?

– Depende de la honestidad, como toda la ciencia. La ciencia es una actividad que está basada en la honestidad intelectual, porque se presta a la manipulación de datos. El “dibujo” de resultados, el fraude, es muy fácil de hacer. Porque cuando el revisor observa los datos, aunque se trate de un fraude, pueden parecerle interesantes. En definitiva, pueden atravesar esa barrera fácilmente. El problema se descubre después, cuando los demás no pueden reproducir lo que se publicó. El fraude tiene patas cortas, pero esas patas cortas, a veces, pueden durar años.

– Otra de las funciones del BRE es hacer sugerencias para mejorar la revista. ¿Se le ocurre alguna?

– Soy muy novato en el tema. Todavía no pensé en sugerencias. Por ahora, estoy cuidándome de hacer bien los deberes.

– El BRE también se ocupa de identificar temas punteros. ¿Vislumbra alguno en su área?

– El universo de los ARN no codificantes, de los ARN que no son mensajeros, ni ribosomales, ni de transferencia y que están relacionados con la regulación de la expresión de los genes, sigue siendo un tema de punta y, de hecho, esta semana he recibido manuscritos que tienen que ver con eso. Si bien no vislumbro temas de punta, lo que me encanta de esto, que yo no imaginaba que iba a ser así, es el asombro que me provocan algunos trabajos que me llegan, que realmente me gustan mucho aunque no sean de mi tema específico de splicing. Recibir de primera mano algo que aún no fue publicado y que me sorprende mucho es un privilegio bárbaro.

– Eso también puede servirle para ampliar el panorama de sus ideas…

– Sí. Aunque también recibo trabajos que me resultan rutinarios, que no aportan mucho conceptualmente y entonces mi falta de entusiasmo también se manifiesta.

– Se suele afirmar que, en general, los trabajos de origen latinoamericano tienen más dificultades para ser publicados. ¿Está de acuerdo?

– Puede haber subjetividades en no mandarlo a referato. Pero si es de muy buena calidad va a pasar la barrera, venga de Latinoamérica, de Corea, de India o de donde fuere.

– Pero, ¿podría decirse que hace falta “mayor buena calidad” en Latinoamérica?

– No. Lo que sí sucede es que hay trabajos de no muy buena calidad, que provienen de Estados Unidos o Europa, que tienen un “gran nombre” detrás que les abre la puerta. Pero, de todos modos, para pasar esa barrera hay que reunir ciertas características que tienen que ver con lo atractivo y original del hallazgo, más una cierta rigurosidad en la demostración, más una serie de controles que garanticen que eso no es un artefacto, más un cierto grado de completitud. Son muchos ingredientes que son necesarios pero no suficientes para pasar la barrera de estas revistas. Si muchos de esos ingredientes son débiles, aun con la presencia de un gran nombre… ¡Le rebotan papers a los premios Nobel todos los días! La poca cantidad de trabajos latinoamericanos que entran en estas revistas es porque no reúnen objetivamente esas condiciones. De hecho, yo nunca publiqué en Science. Hemos enviado trabajos, que fueron mandados a referato y que después no fueron aceptados. Por otra parte, no toda la ciencia de buena calidad tiene que ser publicada en Science, en Nature o en Cell. Hay ciencia de muy buena calidad que por ahí no reúne el grado de completitud requerido, o que es necesaria pero no tiene tanta originalidad, que no tiene que aspirar a publicar en esas revistas. Yo no soy de los que creen que la ciencia sólo tiene valor si se publica en esas revistas. Hay mucha ciencia de buena calidad que no reúne esas condiciones y que hay que publicarla en otra revista. Además, a esta altura de la carrera, cuando uno manda un trabajo a una revista sabe si da para esa revista o no.

– ¿Considera que su designación en el BRE es un avance para la ciencia local?

– Es difícil que yo lo establezca. A mí me sorprende cómo fue tomado esto, tanto por algunos medios, como por los colegas, como por la Facultad. Como algo muy importante para la ciencia argentina. Yo estoy orgulloso de hacer ciencia en la Argentina, tanto en la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Ciencias Exactas, como en el CONICET. Por lo tanto, cualquier logro que tenga yo o cualquier otro colega que esté en esas mismas condiciones a mí me enorgullece. Pero no pienso que esto sea algo que marque un antes y un después de la ciencia argentina.

– ¿Está orgulloso de nuestra ciencia?

– En términos generales, la ciencia argentina está viviendo un buen momento y está mejorando sensiblemente.

– ¿Qué rol le cabe a la Universidad en esto?

– Las universidades públicas siguen siendo el lugar donde se produce la mayor cantidad de investigación científica. El 90% de los trabajos científicos proviene de universidades públicas o del CONICET. Y la mayor parte de los investigadores del CONICET está en las universidades públicas. Apenas el 1,8% trabaja en universidades privadas. Está claro que la universidad pública es el ámbito natural para la investigación y es allí donde los investigadores se vuelcan y desarrollan su actividad científica y docente. Yo personalmente pienso que debería incrementarse el grado de comprensión entre el CONICET y las universidades y no generarse una especie de lucha interna entre dos instituciones que son estatales y que son promotoras del conocimiento.

– ¿Piensa en una nueva candidatura a rector de la UBA?

– No. Creo que fue una experiencia linda en su momento y, a su vez, muy movilizadora. En aquel momento, en el 2006, tanto las facultades que me proponían como yo mismo sabíamos que era muy difícil que yo terminara siendo rector. Pero sabíamos que la candidatura y las discusiones que se proponían a partir de ella eran movilizadoras para tratar de juntar esfuerzos para quienes concebimos la Universidad de una manera distinta a como está concebida hoy en día. Sin embargo, debo decir que eso fracasó. Fracasó porque las cuatro facultades que estaban juntas hoy ya no están juntas y porque una gran parte de las agrupaciones estudiantiles no apoyó la idea. Para lograr ese cambio hace falta mucha unidad y que los distintos sectores bajen un poco sus propias banderas y acepten las diferencias, para poder reunirse en un proyecto común. Yo lo veo difícil eso.

– Volviendo a su nuevo trabajo: al final de cada año, el BRE ayuda a seleccionar las diez contribuciones científicas más relevantes. ¿Entrevé alguna?

– Estoy muy emocionado por la secuenciación del genoma del Neanderthal. ¡Tres mil millones de pares de bases a partir de ADN que queda remanente en huesos de un humano que se extinguió hace 30 mil años! ¡Y que, a raíz de haber logrado eso, se pueda comparar la secuencia del Neanderthal con el humano moderno y sacar conclusiones! Como, por ejemplo, que se encuentran regiones comunes que sólo pueden explicarse si hubo cruza, si hubo apareamiento, si hubo descendencia fértil. O sea que lo que se pensaba que eran dos especies quizás eran dos semi-especies. Pero lo más interesante es que esas secuencias comunes están en todos los humanos modernos menos en los africanos, lo cual indica que ese cruzamiento ocurrió después de que el humano moderno dejó África. Esas conclusiones me parecen fascinantes. Pero puede que no sea exactamente así… yo no soy un experto en antropología.

– ¿Cuál es el tiempo de permanencia en el BRE?

– Se renueva todos los años de común acuerdo entre las dos partes. O sea, si yo hago bien mis deberes.

Una respuesta to “La Science mira al sur”

  1. Araceli said

    Cada día que pasa Alberto nos enorgullece más y más a todos los jovenes estudiantes que algún día nos gustaría llegar a ser como él, gracias.

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