Conway en doomsday

16 febrero 2012

Por Pablo Coll para EXACTAmente 43

Métodos para no depender nunca más de tener un calendario a mano cuando queremos saber qué día de la semana cae una fecha, hay muchos. Todos se basan en una serie de cuentas (lo que los matemáticos llaman algoritmo) más o menos parecida. Requieren de ejercitación para recordar la mecánica y para adquirir la práctica del cálculo mental.

Pero el que le dio forma más sencilla y fácil de recordar es John Conway.

Este matemático inglés es famoso por aportes en varias ramas su disciplina, pero también por su gusto por los juegos.  Su agudeza, como lo describe su compañero de andanzas Richard Guy ­–coautor del clásico Winning Ways,  un libro donde analizan estrategias para juegos matemáticos– es fruto “de un 2 por ciento de talento y un 99 por ciento de transpiración”. Para llegar a sus sorprendentes resultados, Conway analiza decenas de casos con una tenacidad admirable.

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Central nuclear de Three Mile Island en Estados Unidos

Las centrales nucleares del siglo XXI

por Guillermo Mattei para EXACTAmente 48.

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de 9 puntos en la escala de Ritchter sacudió a Japón y provocó, horas después, un tsunami devastador con más de 25 mil pérdidas humanas. La combinación de los dos fenómenos provocó graves daños en la central nuclear de Fukishima y un posterior debate mundial –tan enérgico como volátil– acerca de los riesgos de la producción de energía atómica. En esta nota, el especialista Mario Mariscotti analiza la situación actual de las centrales y delinea pros, contras, mitos y realidades.

28 de diciembre de 2011. 14.53 GMT. A 1.453 kilómetros al este de Santa Clara del Mar (Provincia de Buenos Aires, Argentina), el mar abierto del Océano Atlántico parece no ofrecer ninguna particularidad. Sin embargo, las tripulaciones de los cuatro buques oceanográficos conocen a la perfección lo que sucederá en segundos: el síndrome de Santa Clara del Mar. Son las antípodas geográficas de Fukushima (Japón). Tres minutos después de la hora prevista, un borbotón de medio kilómetro de radio simétricamente perfecto, de agua, vapor, pedazos de corteza terrestre y destellos azulados estremece el mar. En el mismo momento que los pedazos de corteza alcanzan nuevamente la superficie del mar, un descomunal remolino se traga todo objeto flotante. El instrumental a bordo, que monitorea el colosal suceso a diez kilómetros de distancia, detecta el pico de radiactividad. Un oceanógrafo especula: “El amortiguamiento que impone el planeta hará improbable que la próxima oscilación alcance la misma amplitud en el período teórico”, mientras que el periodista Gustavo Lupus, en transmisión directa para su canal de cable XNCiencia, exclama: “¡…una esquirla radiactiva e incandescente atravesando un pan de manteca!”. Lo concreto es que desde que la central de Fukushima-Daiichi colapsara por el tsunami de marzo de 2011, las reacciones nucleares en cadena descontroladas fundieron no sólo el fondo metálico del reactor, de veinte centímetros de espesor, sino también los cimientos del edificio y la corteza terrestre. Los procesos físicos posteriores ocurridos en la interacción de la esfera de combustible nuclear con la litosfera, la tectosfera y los mantos aún es motivo de discusión entre físicos y geólogos.” La cita anterior puede ser sólo una nueva versión de la ficticia hipótesis de El síndrome de China (ver Recuadro), pero con dramatismo mediático del siglo XXI, o también una excusa para sobrevolar mitos y verdades de las centrales nucleares.

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Archivos de lujo para Exactas

27 diciembre 2011

Mario Bunge en Exactas, en 2010. Foto: Diana Martinez Llaser

Como cuenta en su artículo para el diario Perfil, el filósofo Mario Bunge ha decidido donar todo su archivo personal a la biblioteca de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. El objetivo de tal desprendimiento es que “sirva para reconstruír la historia de la física en particular, y de la ciencia en general”. El mismo cuenta con intercambios epistolares con David Bohm, Francis Crick, Willis Lamb, Jean Piaget,  Osvaldo Reig… y siguen las firmas.

Celebramos el invaluable aporte de Bunge, quien es un activo participante de los debates epistemológicos que se producen en EXACTAmente.

Patricio Garrahan

21 diciembre 2011

Foto: Paula Bassi

El domingo 19, falleció Patricio Garrahan. Como lo definió Nora Bär en su nota de La Nación de hoy, se fue “un faro del sistema científico argentino”.

Desde acá lo recordamos con la entrevista que le hicimos para EXACTAmente nro. 17.

Foto: Diana Martinez Llaser

En el día de hoy, el diario La Nación comunicó que las secciones de Cultura y Ciencia y Salud se mudan (en un eufemismo tristemente  inmobiliario) a la Sección Información General. Aprovechamos la oportunidad para publicar una nota que Armando Doria (editor de EXACTAmente y coordinador del área de medios de la FCEN) le hiciera a Nora Bär, editora de la recientemente “mudada” sección, con motivo del Premio a la trayectoria periodística con que fue distinguida por la Universidad de Buenos Aires. Es nuestro homenaje y apoyo a alguien que cultiva con pasión y persistencia vínculos de colaboración entre los científicos y el medio periodístico.
Fuente: el Cable. Área de Medios de Comunicación de la FCEN
15 de Diciembre de 2011

El asombro cotidiano de la ciencia

Desde hace once años, Nora Bär edita “Ciencia y Salud” en el diario La Nación, una sección ya clásica del periodismo nacional que se distingue por incluir la actualidad más variada de la ciencia nacional. Recientemente distinguida por la UBA con un premio a la trayectoria, Bär habló con el Cable acerca de su visión de la noticia científica y el futuro de la ciencia en los medios.

La redacción del diario La Nación es amplia y luminosa, con decenas de escritorios uno al lado del otro, con televisores reproduciendo canales de noticias, con diarios, revistas, libros y papeles apoyados donde haya superficie libre. A las dos de la tarde todavía es un lugar tranquilo, sin la fiebre que empieza a la tardecita, cuando el horario de cierre está más cerca. Desde su escritorio, Nora Bär, la responsable de la sección Ciencia y Salud del diario, pide un momento antes de comenzar la entrevista porque necesita contestar un mail. “Es Daniel de Florián, le estoy preguntando si sabe cuándo podrá haber algún avance de lo de mañana”, explica. Daniel de Florián es físico y está en estos momentos en Suiza, trabajando en los resultados del megaexperimento del CERN, la ya famosa “Máquina de Dios”, que se darán a conocer al otro día por la mañana. Y Nora Bär también está esperando, expectante. ¿Va a haber bosón de Higgs mañana?, le pregunta este cronista. Responde un “no sé, no sé…” cargado de ansiedad. “Me parece que vamos a tener una nota interesante, eso seguro. Es notable lo que está pasando, se percibe en el aire que hay mucho interés, mucha agitación mundial con el tema. Twitter es algo así como un estetoscopio, y medio mundo está twitteando sobre el bosón: hay apuestas, uno pregunta si hay algún alto físico del CERN en Londres, circulan pedidos de números de teléfono de especialistas… Es increíble el interés que despertó”.

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Información suministrada por el Área de Medios de Comunicación

 Facultad de Ciencias Exactas y Naturales | UBA

Culminó hace instantes la conferencia de prensa convocada por la Organización Europea para la Investigación Nuclear CERN, donde se comunicaron los resultados obtenidos a través de los experimentos en el colisionar de hadrones LHC, la infraestructura de indagación científica más impresionante de la historia, ubicada en la frontera entre Suiza y Francia. De acuerdo al testimonio de los responsables de la experiencia, hay fuertes indicios de la existencia del bosón de Higgs, la partícula que hasta ahora permanece en el terreno de la hipótesis.

La Argentina juega un papel relevante en esta búsqueda, tanto desde el punto de vista experimental en la colaboración con el experimento ATLAS –donde participaron grupos de investigación del Departamento de Física de la FCEyN-UBA y de la Universidad de La Plata–, como también desde el teórico, ya que los cálculos utilizados para analizar la producción del bosón de Higgs y de su background principal fueron realizados por una colaboración entre miembros del Departamento de Física y colegas italianos. Leer el resto de esta entrada »

Adiós a Eugenia

4 diciembre 2011

La doctora Sacerdote de Lustig en una entrevista con EXACTAmente en el año 1996

A los 101 años, falleció la doctora Sacerdote de Lustig, quien dejó una huella imborrable en el mundo de la ciencia y la medicina. Desde aquí la recordamos con una entrevista que le hicimos en los comienzos de EXACTAmente, en el número 7.

Por Guillermo Mattei

De la película dirigida y protagonizada por Charles Chaplin en 1931 hasta la letra de una canción de Mariano Mores o de Zona Ganjah, las luces de las ciudades ejercen un magnetismo atávico en los observadores humanos. Especialmente, si las luces son de ciudades más allá del sistema solar.

Si bien los cazadores de inteligencias extraterrestres se concentraron hasta ahora en el análisis de radioseñales y de pulsos láser ultracortos, un reciente estudio de los astrónomos Avi Loeb (Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica) y Edwin Turner (Universidad de Princeton) sugiere una nueva técnica de búsqueda: detectar las luces de ciudades alienígenas.

“Buscar ciudades extraterrestres puede ser un gran esfuerzo, pero no requerirá recursos que hoy no poseemos”, explica Loeb.

Si la búsqueda se restringe a las civilizaciones con avance tecnológico similar al de la Tierra hoy, es razonable esperar que ellas dispongan de métodos de iluminación artificial para cuando su estrella quede oculta por su planeta.

Por supuesto que la tarea es discriminar la luz de una ciudad en medio del brillo de su estrella madre. Loeb and Turner sugieren observar el cambio de luminosidad en el planeta extrasolar en su tránsito alrededor de la estrella. De manera similar a nuestra Luna, los planetas extrasolares pasan por una fase oscura de Planeta Nuevo y es en ese momento donde hay que escudriñar con precisión y comparar con los brillos de otros muchos planetas.

Si bien el procesamiento de estas débiles señales demandará nuevos desarrollos telescópicos, el testeo puede hacerse con objetos de nuestro sistema solar propio. Loeb y Turner calcularon que los actuales mejores telescopios disponibles podrían ver las luces generadas por la ciudad de Tokyo desde una distancia equivalente al Cinturón de Kuiper (entre 30 y 55 unidades astronómicas), la región ocupada por Plutón, Eris y miles de cuerpos helados. Mientras se catalogan todos los planetas extrasolares similares a la Tierra candidatos a ser espiados, la nueva técnica se desarrolla y ajusta con el borde de nuestro vecindario.

Dado que nuestra tecnología ha virado de las señales de radio y de televisión al cable y a la óptica por fibras, somos menos detectables para nuestros presuntos vecinos. De la misma manera, pasar a detectar luces de ciudades en lugar de transmisiones de A.M., se nos impone lentamente a los terrícolas.

Mucho más allá del cinturón de Kuiper, suena un ringtone en un inimaginable transporte público: “Que se apaguen las luces de la ciudad Gliese 581g /quiero contemplar el cielo quiero mirar algo natural /y es que todos esos edificios van tan altos que no dejan respirar.”

(De izq. a der.) Jorge Aliaga, Rubén Giustiniani, Alberto Kornblihtt, Daniel Filmus, Lino Barañao y Adrián Paenza. Foto: Diana Martinez Llaser

El pasado 25 de octubre, el Senado de la Nación entregó la distinción de Honor “Senador Domingo F. Sarmiento” a Jorge Aliaga, Alberto Kornblihtt y Adrián Paenza. En un acto que tuvo lugar en el Salón Illia del Congreso de la Nación, los tres científicos recibieron sus diplomas de manos del senador nacional Daniel Filmus y del ministro Lino Barañao.

“El Senado estaba en deuda respecto de la ciencia. Estas órdenes de Domingo Faustino Sarmiento se otorgan, en general, a gente dedicada a la política, a la educación o al deporte”, indicó Filmus, que fue el promotor de las distinciones junto con la Dirección General de Cultura del Senado. Asimismo, Filmus precisó los motivos de las distinciones, subrayando que en el caso de Aliaga (actual decano de la FCEyN) primaba su tarea de gestión, en el caso de Kornblihtt la investigación, y la divulgación en el caso de Paenza. “Son tres perfiles distintos que tienen una misma vocación de servicio a la patria a través de la ciencia”, concluyó.

Barañao destacó la tarea de los tres distinguidos y consideró importante el inédito reconocimiento a la gestión científica. “Es primordial reconocer la gestión porque necesitamos gente que conozca el ambiente científico y que, además, sienta placer de lograr que los demás hagan cosas”, indicó el ministro.

Nuestra reverencia a todos ellos, profesionales, amigos y colaboradores que han pasado y siguen pasando por las páginas de EXACTAmente.

Fuente: el Cable 785 

Los metamateriales

1 noviembre 2011

De la nota: Luz obediente, por Gabriel Stekolschik  ( gstekol@de.fcen.uba.ar)

Desde el principio, el hombre buscó dominar a la naturaleza. Y en gran medida lo consiguió. Pero, hasta hace pocos años, no había podido someter a la luz. Ahora, los científicos crearon materiales que permiten controlar el comportamiento de las radiaciones, lo que abrió el camino a aplicaciones insospechadas. Entre ellas, la posibilidad de hacer invisibles a los objetos.

El mundo con el que se encontraron los primeros humanos debió distar mucho de ser el Edén. Probablemente, en aquel ambiente inhóspito, nuestra frágil especie no habría sobrevivido si no hubiera tenido la habilidad para fabricar herramientas. Así, nuestra civilización se fue desarrollando en la medida en que lograba dominar las propiedades de los materiales.

Primero fueron la madera, el hueso y la piedra. Después, los metales. En aquellas edades tempranas, en las que apenas empezábamos a manejar algunas cualidades mecánicas de la materia, la luz era, simplemente, “algo” que diferenciaba el día de la noche.

Hoy, varios milenios después, se sabe mucho acerca de la luz y, sin embargo, recién comenzamos a domesticarla, o sea, a confinarla y decirle qué camino seguir. Lograrlo posibilitaría, por ejemplo, reemplazar los circuitos electrónicos por otros, fotónicos, mucho más veloces y eficientes; o, también, crear lentes que nos permitirían ver los átomos; o, incluso, poder hacer invisibles los objetos.

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